
Me compartieron esta imagen ahí desde el Estadio y pues claro que emociona ver que después de 12 años de haberla tomado, se mantenga por allá.
Una foto bien simple, sin ninguna técnica, hasta burla de otros fotógrafos por el lente que estaba utilizando; el hecho de que la circunferencia tanto del logo, como de la luna (desde mi óptica en ese momento) fueran iguales, captó toda mi atención y sumada la bandera de México al lado, inmejorable.
De repente que traigo la cámara y se me acerca alguien a decirme que su hija(o) quiere una cámara, que quieren dedicarse a la foto, que cual cámara recomiendo, mi respuesta se mantiene “No se quede con las ganas y empiece con lo que traiga, sálgase a capturar lo que cautive a su ojo”. La técnica se puede ir puliendo poco a poco, la cámara puede ir cambiando.
La fotografía desde mi punto vista va mucho más allá de tomar una “buena foto”, es tuya y estás capturando un instante; estás conservando el tiempo en una imagen y estás comunicando sin necesidad de las palabras.
Mi asombro es tal, que, a pesar del paso del tiempo, una fotografía puede mantenerse viva. Puede seguir hablando, seguir tocando fibras, seguir siendo utilizada como testimonio, memoria o símbolo y en cada nueva mirada, quizá hasta cobrar un significado distinto.

